
La rabia es una respuesta natural y saludable igual al dolor, la frustración, las amenazas o la pérdida de algo/alguien.
Novaco (1976) describió otro modo de ver las funciones adaptativas de la rabia y la agresión cuando señaló que la rabia tiene diversas funciones útiles en los seres humanos, En primer lugar, incrementa la energía que necesitamos para lograr nuestras metas. La activación de la rabia implica un sentido de poder, que puede facilitar el logro de metas personales. En segundo lugar, la rabia tiene una función expresiva; rápidamente permite reconocer cómo se siente una persona y si la misma tiene la intención de pelear, con lo cual puede influir en el comportamiento de otro individuo. Tercero, las personas a menudo expresan rabia para intimidar a otros o dar la impresión de ser fuertes al tener una presencia amenazadora. El resultado puede significar que una persona defienda su reputación y aumente su habilidad para obtener recursos y sobrevivir ante las situaciones peligrosas o amenazantes. En cuarto lugar, Novaco sugiere que la rabia reduce sentimientos ansiosos de vulnerabilidad. La rabia puede moderar los sentimientos de inseguridad personal y previene los sentimientos de indefensión. Además, cuando podemos reconocer los signos de rabia en otras personas y en uno mismo, puede alertar al individuo de usar estrategias de afrontamiento que puedan ser efectivas para resolver conflictos.
En este sentido, la rabia tiene un fin útil, al punto que muchas personas disfrutan cuando se enojan o expresan su "bronca".
Existen dos tipos básicos de rabia
1. Rabia saludable y beneficiosa (enfado)
2. Rabia destructiva